Un problema logístico de magnitud para muchas empresas españolas

Hacer el trabajo de una manera eficaz y eficiente es una máxima que tienen en común todas las empresas para tratar de conseguir beneficios y una agilidad que les permita ofrecer un servicio o un producto que sea más óptimo que el de su competencia, adquiriendo así cierta ventaja sobre la misma. Eficacia y eficiencia, no obstante, son cuestiones muy costosas de conseguir. Desde luego, no puede decirse que todas las empresas lo sean. Ni siquiera las más punteras y las que más dinero generan. La realidad no es esa ni mucho menos.

La eficacia y la eficiencia en una empresa depende de una enorme cantidad de factores. Sin embargo, los hay que son más importantes que otros. Y el transporte es uno de ellos. Tanto es así que recientes estudios desarrollados por investigadores de diversas partes del mundo han demostrado que es el factor que diferencia entre un servicio o producto de gran calidad y otro de no tanta. El ecommerce es el principal responsable de que esto sea así en los tiempos que corren.

Existen diferentes tipos de transporte de mercancías y la verdad es que mucha gente discute acerca de cuál es el que más eficaz y eficiente es a día de hoy, si el aéreo, el marítimo o el de carretera. La mayoría de gente piensa que el aéreo es el mejor porque es más rápido, pero lo curioso y lo sorprendente es que el transporte por carretera, que a menudo parece el más rudimentario de los tres, es el que más eficaz es debido a su precio, a su flexibilidad, a su accesibilidad y también, por cierto, a su rapidez. Es algo que ha sido desvelado por el blog Innroute.com.

Existe otro tipo de debate que se centra en resolver si es más adecuado para una empresa el flete o alquiler de un medio de transporte para mover de un lado para otro las mercancías o si por otra parte resulta más cómodo disponer de una flota propia. La página web Quiminet presentaba en un artículo las diferentes características de cada medio de transporte y sus ventajas, aunque sin hacer hincapié en la influencia que tenía optar por el flete o por la disposición de flota propia en la economía de la empresa.

El transporte de mercancías es una de las labores de máxima importancia para la economía española y uno de los asuntos más importantes que deben tener en cuenta las empresas para conseguir rentabilidad. Es por eso por lo que nos resulta cuando menos curioso lo que hemos conocido a través de los profesionales de una entidad como Star-Cargo: la mayoría de las empresas españolas que se dedican a la producción de cualquier tipo de bien no tienen una flota propia de camiones o de medios de transporte para distribuir sus mercancías. Y ese es un problema de primera magnitud para este tipo de negocios.

La mayoría de empresas españolas no tiene prevista una inversión en flota propia

La mayoría de empresas españolas son de un carácter mediano o pequeño. Existe, por este motivo, una enorme cantidad de entidades que no disponen de la capacidad suficiente como para disponer de una flota propia para la distribución de mercancías, aunque tan  solo esté compuesta por un camión. Cómo mucho, y en el mejor de los casos, este tipo de empresas cuenta con una furgoneta de reparto que a menudo se queda corta y que obliga a realizar bastantes viajes para la distribución de un mismo pedido, lo cual es un coste adicional en gasolina nada despreciable.

Es evidente que la solución pasa únicamente por dos medios: el de la adquisición de ese camión o ese medio de transporte con el que seamos capaces de transportar la producción o mediante el alquiler de uno de esos medios. Lo más sorprendente de todo y lo que resulta tremendamente curioso, al menos desde nuestro punto de vista, es que no exista una mayoría clara de empresas que estén dispuestas a invertir el suficiente montante como para hacerse con una pequeña flota de vehículos. Es evidente que la crisis ha hecho mella no solo en la economía de estas empresas, sino también en su ambición.

¿Qué futuro nos cabe esperar? La verdad es que no lo sabemos. Es evidente que la potencia de estas empresas de las que venimos hablando se limita una barbaridad como consecuencia de la no disposición de los elementos logísticos. Pero tenemos que tener en cuenta que quizá la inversión que necesiten para tenerlos exceda de su capacidad actual. Solo el tiempo irá diciendo cómo actuar para optimizar gastos y recursos. Cumplir este objetivo es, sin lugar a dudas, el fin último de cada una de estas entidades.