Sabemos lo básico que dicen los dentistas: no comer dulces, cepillarse los dientes y evitar alimentos duros en ciertas situaciones. Sin embargo, aparte de hacer el caso justo, no reparamos en la importancia de la alimentación cuando se pasa por un tratamiento de ortodoncia. Salvo que estés en medio del mismo y surja la duda, no pensamos en ello. Evitar dulces ayuda a evitar la caries y poco más.
Cuando se realiza un tratamiento de ortodoncia que implica los brackets, la alimentación es esencial. La dieta influye en la comodidad, la higiene y el éxito del tratamiento. Por lo que elegir bien lo que se come protege el aparato y previene caries, llagas y visitas de urgencia a la consulta del dentista.
No se trata de un mero detalle, es parte esencial para el éxito del tratamiento. Una dieta inadecuada puede hacer que se rompan los brackets, aparezca caries o se produzcan manchas en los dientes, además de poder retrasar la evolución del tratamiento. Por lo que resulta importante que los pacientes sean informados en este sentido por parte del profesional de la odontología. Aunque es algo que suelen hacer dentro del tratamiento, nunca está de más acudir al dentista con la lección aprendida, por lo que vamos a hablar en este artículo sobre alimentación.
Dado que el tratamiento con brackets es una de las mejores soluciones a la hora de corregir la alineación de los dientes, conocer los cuidados a nivel alimentario es esencial. Una dieta adecuada a lo largo de todo el proceso puede ser la diferencia entre que se dañen los aparatos, se reduzcan las molestias ocasionadas y garantizar un tratamiento con éxito. Un aspecto importante es optar por alimentos que no dañen los brackets ni los alambres, como veremos a continuación.
Una alimentación adaptada
Aquí no se habla de calorías. Como nos explican desde ICOA, clínica dental multidisciplinar y otros servicios médicos, llevar una dieta inadecuada cuando se pasa por un tratamiento de ortodoncia con brackets y alineadores puede conllevar consecuencias negativas. La rotura o despegue de brackets y arcos; la aparición de caries debido a la ingesta de alimentos azucarados o pegajosos; llagas y heridas a causa de comer alimentos duros o fibrosos; manchas en dientes o componentes de la ortodoncia; y un retraso en el tratamiento pueden ser algunas de esas consecuencias.
Teniendo estos aspectos presentes, es fácil comprender por qué es tan importante conocer los alimentos que se deben evitar y cómo adaptar la dieta en cada etapa del tratamiento de ortodoncia. Los beneficios que reporta llevar la alimentación más apropiada en cada momento permiten que se disfrute de una mayor comodidad a la hora de masticar y tragar. Al mismo tiempo, se reduce el riesgo de que se produzca alguna urgencia o complicación. También permite que la higiene bucal sea más sencilla y eficaz, así como favorece una recuperación más rápida cuando se realizan los ajustes y se colocan los nuevos aparatos. Por supuesto, una buena alimentación garantiza que el tratamiento avance según lo previsto por el profesional. Una dieta equilibrada y adaptada a las circunstancias es sinónimo de salud, bienestar y éxito.
Seguir las recomendaciones a nivel alimentario protege los aparatos y puede acortar la duración del tratamiento. Evitar la ingesta de alimentos duros, pegajosos o azucarados minimiza el riesgo de que se produzcan roturas y caries. Lo que supone menos visitas al dentista de manera urgente y menos interrupciones en el avance del tratamiento. Recordemos que una dieta adecuada es la mejor aliada a la hora de conseguir una sonrisa alineada.
Es muy recomendable, sobre todo al principio del tratamiento, evitar los siguientes alimentos duros, puesto que son los principales enemigos de la ortodoncia fija:
- Frutos secos enteros como almendras, nueces o avellanas.
- Pan muy crujiente, cortezas, colines o picos.
- Galletas duras, barritas de cereales, snacks crujientes.
- Palomitas de maíz.
- Frutas y verduras crudas y enteras como manzanas, zanahorias o mazorcas de maíz.
Si se quieren consumir crudas, estas últimas se aconseja cortarlas en trozos pequeños y masticar con los dientes posteriores.
En cuanto a los alimentos pegajosos y azucarados, amigos de la caries y otras complicaciones, porque se adhieren a los brackets y alineadores y dificultan la limpieza, evitar:
- Chicles y caramelos masticables.
- Golosinas blandas, toffees y gominolas.
- Barritas de caramelo, chocolate pegajoso.
- Postres muy azucarados.
Algunos de estos alimentos están más restringidos en alguna de las etapas del tratamiento. Además, conviene evitar las bebidas ácidas y carbonatadas, ya que pueden erosionar el esmalte y debilitar el adhesivo de los brackets.
Ya hemos hablado de lo prohibido; ahora toca hablar de lo permitido. Los alimentos que se pueden comer sin problema se corresponden con una dieta blanda y fácil de masticar que ayuda a minimizar las molestias y mantener los aparatos en buen estado.
Durante los primeros días, después de la colocación o ajuste de los brackets, se debe optar por alimentos blandos:
- Purés y sopas.
- Yogures y quesos suaves.
- Frutas maduras y peladas como plátano o melocotón.
- Verduras cocidas.
- Huevos revueltos.
- Carne picada o pescados suaves.
Este tipo de alimentos ayuda a evitar que se produzca dolor al masticar y disminuye el riesgo de que los brackets se despeguen.
En cuanto a los alimentos que no producen residuos pegajosos, se pueden ingerir:
- Panes blandos sin corteza dura.
- Pastas y arroces bien cocidos.
- Batidos de frutas y verduras.
- Pescados y mariscos al vapor.
Se trata de alimentos fáciles de limpiar y que no dejan residuos difíciles de eliminar con el cepillado.
Algunos consejos aparte son cortar los alimentos en trozos pequeños para facilitar la masticación; evitar morder directamente con los dientes frontales; limpiar los dientes después de cada comida; utilizar utensilios adecuados para comer.
Consecuencias de no seguir las recomendaciones y otras recomendaciones extra
Las recomendaciones sobre alimentación proporcionadas por el dentista cuando se lleva a cabo un tratamiento de ortodoncia deben seguirse para evitar que se produzcan complicaciones que pueden afectar tanto a la salud bucodental como al éxito del tratamiento. Los problemas más frecuentes a causa de la alimentación son la rotura de los brackets, la aparición de caries y la necesidad de que el tratamiento se alargue.
Cada rotura de un bracket o que se despegue un arco implica una visita al dentista para su reparación. Este tipo de urgencias suponen la interrupción del tratamiento y su consiguiente avance, por lo que la duración prevista inicialmente puede verse comprometida y prolongarse. Un mínimo descuido puede convertirse en unas semanas extra de ortodoncia. Razón de más para que la prevención y la información se conviertan en parte esencial del tratamiento, evitando retrasos innecesarios.
Un consumo frecuente de alimentos azucarados o pegajosos, unido a que la higiene dental se vuelve más complicada, solo hace que aumente el riesgo de que se produzca una caries, aparezcan manchas blancas o surjan problemas de encía como la gingivitis, inflamación o sangrado. Estas complicaciones afectan tanto a la salud como al resultado.
Los alimentos más seguros son aquellos fáciles de masticar, puesto que no dañan los aparatos y facilitan la higiene bucal. Una dieta adaptada previene roturas y molestias innecesarias, contribuyendo al mismo tiempo a una recuperación más rápida y a mantener la motivación durante el tratamiento.
A continuación, citaremos algunas opciones de desayuno, comida y cena adaptadas a la ortodoncia. En los primeros días o tras cada ajuste que se lleve a cabo, se aconseja optar por los alimentos blandos y fáciles de masticar que no requieran un gran esfuerzo de mordida.
- Desayunos seguros para la ortodoncia: yogur natural o con fruta troceada; avena cocida; pan de molde sin corteza, tostadas blandas; queso fresco o jamón cocido en lonchas finas.
- Comidas y cenas: puré de verdura, crema y sopa; pasta bien cocida, arroz blanco, couscous; pescado al vapor, a la plancha o en salsa; pollo desmenuzado, albóndigas, tortilla francesa; verdura cocida.
Evitar en todo momento la ingesta de alimentos duros, pegajosos o fibrosos que pueden engancharse a los brackets o dañar los alineadores.
No está prohibido tomar tentempiés y snacks siempre y cuando sean saludables y fáciles de limpiar. No se trata de una dieta para mantener la línea; tan solo deben ajustarse a lo recomendado, ser blandos y fáciles de limpiar para evitar que se acumulen restos. Son opciones saludables la fruta madura cortada en trozos pequeños como el plátano, la pera o el melón; las compotas de fruta o purés; los batidos naturales sin azúcar añadido; los quesitos, yogures líquidos y el flan casero; el humus con palitos de pan blando.
Por supuesto, lavarse los dientes o enjuagar la boca tras cada tentempié que se ingiera.
A veces toca comer fuera de casa; en estos casos, puede parecer un reto adaptarse a la dieta, pero se puede disfrutar de una comida sin que exista riesgo de complicación. Priorizar los platos blandos, cocidos o en salsa, evitando los que requieran morder con fuerza o se puedan enganchar en los brackets.
Llevar un pequeño kit de higiene dental es fundamental en estos casos para limpiar los dientes tras la comida.
Poco más podemos añadir, salvo que, ante cualquier duda, lo mejor es consultar con el dentista.