¿Opositar teniendo hijos es posible?

Que España es un país de opositores es un hecho. Emprender no forma parte de nuestra cultura y al final, acabamos optando por la tranquilidad que nos ofrece un puesto fijo. En los últimos años, el perfil del opositor ha ido evolucionando, pero lo que no ha hecho es decrecer en número: desde la crisis económica, el miedo a formar parte de la tasa de desempleo, tan elevado en nuestro país, nos ha hecho ver en la consecución de una plaza fija la solución a muchos de nuestros problemas. Si con anterioridad elegíamos carrera y luego opositábamos, si hacía falta, ahora consultamos las convocatorias de oposiciones intentando encontrar algo que no nos disguste hacer toda la vida.

Hoy en día, un gran número de opositores tienen una edad más avanzada y mayor titulación. El 82% de las personas que preparan una oposición son mujeres, frente al 18% de hombres, y su edad varia entre los 20 y 39 años.  El hecho de que el tope de edad haya sido eliminado en muchos cuerpos de funcionarios, o el que haya aumentado el rango para poder presentarse, como la de Guardia Civil, que ha pasado de un tope de 30 años a 40, ha hecho que personas que creían haber perdido su oportunidad, vean ahora en estos cuerpos su salida profesional.

La principal motivación que tiene la mayoría es el deseo de estabilidad laboral y la posibilidad de conciliación real. Así lo afirman un 86% de los estudiantes. La tasa tan alta de desempleo y la dificultad de encontrar un trabajo con jornada continua o intensiva, ha hecho que un gran número de madres se plateen opositar como la mejor opción.

¿Se puede con todo?

Cualquiera que tenga hijos sabe la multitud de obligaciones que acechan en el día a día. De igual manera, cualquiera que haya opositado o se encuentre haciéndolo podrá hablarnos del enorme sacrificio que supone prepararse. Imaginar ser capaces de simultanear las dos parece tarea de titanes. Y en el fondo lo es, pero poder, se puede.

La clave está en organizarse.

Lo primero que hay que tener claro, y no perder de vista, es el motivo que te ha llevado a tomar esta decisión. Es muy importante tener nuestra meta presente porque por el camino habrá días duros, días muy duros y necesitaremos no perder de vista el objetivo para seguir adelante: queremos conseguir nuestra plaza.

En estos momentos en los que se están ofertando muchas plazas, tenemos que centrar nuestra elección. Y hacerlo bien. Si opositamos por vocación, como es el caso de los maestros, se trata del paso obvio que sabían que tendrían que dar la mayoría para dedicarse a su profesión. Pero si vas a optar por un tipo de puesto, dependiendo de tu nivel de formación, donde la oferta es amplia, has de pensar si te ves desarrollando esa tarea el resto de tu vida. Tómate tiempo para elegir, y una vez lo hagas, no dudes. Vas a necesitar centrar tus esfuerzos en este proceso y estar seguro de tu elección eliminará muchas dudas que pueden distraerte en el camino.

Es importante que durante el proceso pongas empeño y confíes en tus posibilidades. Una oposición es una carrera de fondo, en la que nos jugamos mucho, y la presión puede ir haciendo mella. Estar seguro de tus capacidades y focalizar tus esfuerzos para llegar a la meta son imprescindibles.

Hazlo de forma eficaz. No todos aprendemos de la misma forma. Saber cuál es tu estilo de aprendizaje te ayudará a sacarle el mayor partido a tus momentos de estudio. Si no conocemos la manera de prepararnos, no lograremos buenos resultados. Cuando el tiempo escasea, no queda más remedio que renunciar a algunas cosas de tu vida, como ciertas salidas o el gimnasio diario…Cada uno sabe de lo que puede prescindir o en qué medida reducirlo, para poder centrarse en el estudio.

Buscar asesoría en un centro de formación serio es la opción que eligen el 61% de los candidatos, que deciden acudir a una academia para prepararse. Si el tipo de oposición que has elegido no tiene pruebas prácticas, consiguiendo un buen material, puedes organizarte más por tu cuenta. Sin embargo, en oposiciones como la del cuerpo de maestros, donde además de la parte teórica, hay que aprobar una parte práctica y llevar una memoria, el seguimiento constante, sobre todo la primera vez, se hace muy necesario. Según Preparadores Valladolid contar con profesores, que sean profesionales cualificados, es una garantía a la hora de acceder a una temario completo, actualizado y de acuerdo a la normativa vigente. Además, poder contar con esta ayuda durante el camino, no sólo resolverá nuestras dudas, si no que nos sentiremos apoyados en el proceso.

Organizar un plan de trabajo nos ayudará a combinar el tiempo que tenemos que dedicar al estudio con el que tenemos que dedicar a otras responsabilidades. Para que sea realista intenta combinar tu horario de estudio con las rutinas de los niños. Dejar un pequeño margen de flexibilidad, es bueno si piensas que te ayudará a no agobiarte. Aunque, como ya hemos dicho, prepararse es un gran esfuerzo, sobre todo si ya tienes familia. Pide ayuda: es importante antes de comenzar con toda esta vorágine, sentarte con tu pareja y hablar de las necesidades nuevas que van a surgir y cómo vais a afrontarlas. Una vez que hayas empezado, debes exigir respeto por el tiempo que te pertenece. Al fin y al cabo, cuando apruebes la mejora afectará a toda la familia, así que no está de más que el esfuerzo también sea conjunto.

Crear un rincón de estudio te será muy útil tanto a nivel organizativo como de aprendizaje. El tiempo no es infinito, aunque a veces necesitemos días de 30 horas…Eliminar el momento de montar y desmontar en cualquier lugar de la casa, ayuda a no procastinar. Si lo tienes todo listo es llegar y continuar donde lo dejaste. Además, contar con un espacio propio, que puedas ir personalizando con fotos, imágenes, frases que te inspiren, te ayudará a mantener la motivación.

Si después de todo este esfuerzo no consigues la plaza a la primera, no desesperes. Tómate un tiempo de desconexión y, si consideras que el objetivo sigue mereciendo la pena, aprende de tus errores. Como en todas las facetas de la vida, la experiencia es un grado. Piensa que la próxima vez ya no partes de cero y que aprovechar ese conocimiento que ya tienes puede ayudarte, y en vez de aspirar a un aprobado,  puedes intentar rozar la excelencia.