Armonía y belleza son sinónimos, al menos a efectos estéticos, ya que la armonía es el equilibrio, la proporción y la correspondencia adecuada entre todas las partes de un todo. Se trata de un concepto transversal que se aplica a diversas disciplinas y la belleza es una de ellas. De ahí que la armonización orofacial se haya convertido en uno de los conjuntos de tratamientos estéticos que proporciona la odontología.
El campo de la odontología ha experimentado una transformación bastante importante en los últimos años. No es suficiente con tener una sonrisa blanca y alineada. Los pacientes actuales persiguen resultados integrales que sean coherentes con sus rasgos, su edad y su expresión facial. Debido a esta demanda, se ha visto impulsado el auge de la armonización orofacial, que se entiende como el siguiente paso lógico y científico que permite a las clínicas dentales comprometerse con la excelencia a nivel estético y funcional y no como una moda más.
Son muchas las clínicas dentales que defienden la armonización orofacial como la representación en la que se unen la ciencia, el arte y la parte clínica, ya que supone pasar del tratamiento aislado de los dientes y la cavidad oral a trabajar el conjunto del rostro como unidad, tanto a nivel estético como funcional, siendo la sonrisa la principal protagonista, con su absoluto sentido dentro de las proporciones faciales. Gracias a su formación y conocimientos anatómicos del tercio inferior y perioral del rostro, los dentistas son algunos de los profesionales que cuentan con una especial capacitación para acatar este cambio de rol.
La misión de los dentistas más vanguardistas es conseguir en sus pacientes una armonía global del rostro, donde la estética dental y facial se une para proporcionar resultados naturales y rejuvenecedores. Incorporar la armonización orofacial no sustituye a la odontología, la complementa.
Qué es la armonización orofacial y por qué surge
Nadie mejor que un profesional de la odontología para decirnos en qué consiste la armonización orofacial, por lo que no hemos dudado en consultar a los expertos en ortodoncia invisible León de la Clínica Dental García Llorente, donde cuidan de la sonrisa y la salud bucal desde hace más de treinta años, incorporando entre sus tratamientos la armonización orofacial. Se trata de un conjunto de tratamientos médico-estéticos poco invasivos destinados a mejorar la estética del centro inferior del rostro, es decir, labios, mentón, surcos nasogenianos, ángulo mandibular, etc., manteniendo la expresión natural del rostro.
Esta área de la odontología está basada en el conocimiento a nivel anatómico y funcional de la zona orofacial por parte de un odontólogo especializado, de manera que permite el tratamiento de las arrugas, la flacidez, las asimetrías o la falta de volumen con total precisión y seguridad. Estos tratamientos contribuyen al mismo tiempo a que mejoren la posición mandibular, el soporte labial y la simetría del perfil, claves en la armonía estética.
El auge experimentado por los tratamientos destinados a la armonía orofacial es una respuesta a varias de las tendencias sociales y tecnológicas actuales. En este momento nos encontramos inmersos en una era de autoobservación, debido a las redes sociales, los selfies o las videollamadas, en los que la imagen y la percepción del rostro han tomado un peso que no tiene precedentes. Existe una clara preferencia por los tratamientos progresivos y mínimamente invasivos con una rápida recuperación, con los que, además, se logran resultados naturales y armónicos.
Dentro de la clínica, esta área de tratamiento abarca un amplio abanico de procedimientos que se dirigen a equilibrar el tercio inferior facial: desde el perfilado y la hidratación labial con ácido hialurónico hasta el control de la dinámica muscular con toxina botulínica, pasando por la corrección de surcos y asimetrías. La clave de un buen resultado se encuentra en el diagnóstico integral y la personalización de cada tratamiento, evitando las soluciones genéricas o el seguimiento de protocolos rígidos.
La mayor ventaja que presenta el dentista frente a otros perfiles sanitarios la encontramos en el profundo dominio que presenta en lo relativo a la anatomía oral, perioral y maxilofacial. Con estos conocimientos es posible realizar un diagnóstico estático y dinámico al mismo tiempo: oclusión, soporte labial, exposición gingival, dimensión vertical, musculatura perioral y masticatoria, etc. Todo esto permite diseñar los planes de tratamiento más integrales en los que se combinan la funcionalidad y la estética, superando el simple relleno y obteniendo como resultado una armonización global del rostro.
Con el añadido de la experiencia con la que cuenta el campo de la odontología en lo que a rehabilitación oral, prótesis y carillas respecta, proporcionando al profesional una visión adecuada a la hora de planificar el soporte de los tejidos blandos y su integración en la nueva sonrisa. En este aspecto, la armonización orofacial no compite con la odontología tradicional; de hecho, la potencia y complementa hasta el punto de permitir resolver las situaciones en las que la estética dental por sí misma no proporciona el resultado esperado a nivel facial.
Más que una cuestión estética
Si existe un mito en torno a la armonización estética, no es otro que reducirla a un mero tratamiento estético. En la clínica diaria son muchas las intervenciones que se realizan y su impacto funcional y terapéutico es relevante, como la aplicación de toxina botulínica indicada en el tratamiento de la sonrisa gingival de origen muscular o el tratamiento del bruxismo e hipertrofia del masetero, con lo que se mejora notablemente la hiperactividad y los síntomas asociados.
En la misma línea, las rehabilitaciones orales extensas o cuando existe pérdida de piezas dentales, el soporte de los tejidos blandos como los labios, el mentón o la zona perioral puede requerir un enfoque que vaya más allá de la prótesis para que se mantenga la proporción y la naturalidad del rostro. De manera que la armonización orofacial se ha revelado como el complemento estratégico mediante el que se obtienen unos resultados estéticos y funcionales superiores, al mismo tiempo que se maximiza el valor que tienen los tratamientos odontológicos más tradicionales.
A la hora de abordar la armonización orofacial desde el campo de la odontología, es imprescindible que el profesional cuente con una formación tan rigurosa como específica. No es suficiente conocer la anatomía dental; es fundamental que el profesional domine el análisis facial, la selección de los productos, las técnicas de inyección y, sobre todo, el manejo de las complicaciones y la prevención de que los resultados parezcan artificiales.
En nuestro país, la práctica de armonización orofacial por parte de los dentistas se encuentra respaldada por el marco normativo, siempre y cuando el profesional actúe dentro de las competencias, posea la formación acreditada necesaria, cuente con productos trazables y seguros y se realice en centros autorizados.
Implementar los tratamientos de armonización orofacial en las clínicas dentales con éxito implica definir una propuesta de valor que se base en la integración estética facial-sonrisa. No se trata de vender “rellenos” a los pacientes; se trata de ofrecer resultados armónicos y naturales en los cuales la sonrisa se integra con el resto del rostro. Este proceso tiene que iniciarse con un diagnóstico fotográfico y clínico exhaustivo, al que le siga una selección de tratamientos coherente dentro de las prácticas odontológicas y la demanda real del paciente.
Se aconseja empezar con intervenciones que añadan valor a los tratamientos realizados previamente en consulta, como pueden ser el soporte perioral llevado a cabo tras la rehabilitación o la corrección de la sonrisa gingival. Medir los resultados y documentar los casos clínicos que sean evidencia de mejora global permite que la armonización orofacial se convierta en una herramienta de fidelización, diferenciación y crecimiento profesional.
Incorporar tratamientos de armonización orofacial dentro de la práctica dental implica la diferenciación de la clínica dentro de un mercado de lo más competitivo, proporciona un aumento del valor por paciente, continuidad de asistencia y mejora la percepción global de los resultados de otros tratamientos. Los pacientes aprecian y valoran la naturalidad, la coherencia y la personalización del tratamiento que se obtiene con la armonización orofacial.
No hay que olvidar que uno de los mayores riesgos que presenta la estética facial en general es que los resultados finales resulten artificiales, por lo que siempre gana recurrir a la moderación, el trabajo progresivo y las revisiones periódicas, además de utilizar productos seguros dentro de un entorno clínico adecuado.
De manera que podemos resumir los beneficios que suponen los tratamientos de armonización orofacial en la obtención de unos resultados más naturales y armónicos que combinan la salud y la estética; la aplicación de tratamientos personalizados en función de la fisionomía del paciente; una mejora de la autoestima y seguridad personal al ver su rostro rejuvenecido y proporcionado; no es necesario pasar por el quirófano ni recurrir a la anestesia general, son tratamientos rápidos, cómodos y que presentan las molestias mínimas; los médicos especialistas en odontología estética y facial cuentan con la formación y experiencia necesarias para garantizar el éxito de los tratamientos.
No podemos añadir mucho más al respecto. Queda claro que la odontología avanza hacia la excelencia desarrollando y aplicando tratamientos estéticos que acompañen a los tratamientos funcionales. Un dos por uno que, como podemos ver, tiene un éxito notable entre los pacientes.