Vacaciones, ¿de alquiler o de hotel?

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Viajar es algo que apasiona. Todo el mundo quiere ver el mundo y conocer otros lugares. Es algo que a muy pocos parece irrelevante, por lo que la mayoría de las personas pasan mucho tiempo en su próximo destino y la mejor manera de encontrar un lugar para alojarse de forma cómoda y económica. Afortunadamente, en la actualidad, viajar se ha vuelto más accesible. Ya no se trata de pasar un mes entero en la playa durante las vacaciones estivales; ahora se trata de viajar más durante todo el año, pero por menos días.

Hoy en día, contamos con numerosas opciones de alojamiento para elegir la que más se adapte a cada necesidad, siendo el alquiler de vivienda vacacional una de las que más destacan sobre el resto. Contar con este tipo de inmuebles turísticos ha hecho posible que todo el mundo pueda viajar y alojarse en espacios con todas las comodidades, como si de su propia casa se tratara. En los últimos años se ha convertido en una de las elecciones más escogidas por los viajeros de todo el mundo, lo que ha hecho que en nuestro país este tipo de inmuebles haya crecido de forma considerable.

Las ventajas que proporcionan este tipo de alquileres sobre los hoteles hacen que sea la alternativa de excepción para aquellos que buscan comodidad, privacidad, flexibilidad y una experiencia de viaje personalizada y única. Nos encontramos ante una gran alternativa a la hora de pasar unos días de vacaciones, por lo que vamos a ofrecer en este artículo algunas de las razones que hacen que decantarse por este tipo de alojamiento sea la mejor opción en la próxima escapada que tengas en mente.

Una vivienda vacacional o de vacaciones es una propiedad que se alquila por un corto periodo de tiempo que puede variar entre unos pocos días y varias semanas, para convertirse en el alojamiento temporal de los viajeros. Estas propiedades se encuentran equipadas y amuebladas, ofreciendo una estancia tan diferente como acogedora. En Alohey, dedicada al alquiler vacacional, colaboran con tiendas, restaurantes y servicios locales para ofrecer a sus clientes las mejores soluciones de alquiler vacacional, tanto si se trata de unos días como si las vacaciones van a durar unas semanas, de manera que los clientes dispongan de todos los servicios necesarios durante su estancia.

Las ventajas que supone un alquiler vacacional frente a instalarse en un hotel son de lo más diversas, empezando por la flexibilidad que permite a la hora de gestionar el tiempo. A todo el mundo le apetece la idea de irse de vacaciones, descansar y poder levantarse a la hora que más convenga sin necesidad de poner el despertador para desayunar en el restaurante, con el riesgo de encontrarse con que las tostadas se han terminado. Tener libertad para empezar el día sin estrés y no tener que levantarse para desayunar es el sueño de muchos.

De ahí que la flexibilidad que proporcionan los alquileres vacacionales sea uno de sus puntos fuertes. En estos alojamientos no hay reglas de horarios y programación; el check-in y el check-out son más flexibles, no es necesario seguir un horario de comidas ni hay que esperar para poder acceder a las instalaciones, así como tampoco es necesario salir de la habitación para que la limpien. En estos alquileres se tiene toda la libertad para planificar la agenda de actividades. Esto permite organizar el día a día y aprovechar al máximo la visita sin depender de horarios rígidos como los que tienen en los hoteles. Tú decides lo que quieres hacer y cuándo hacerlo.


Una vivienda para pasar las vacaciones 


Nada de habitaciones de tamaño estándar en las que hay que hacer acrobacias para llegar al cuarto de baño esquivando el equipaje. Un alquiler vacacional es una vivienda en la que dispones de más espacio para descansar y relajarte. Puedes moverte con comodidad, además de disponer de diferentes espacios para comer, cocinar o descansar. Las mismas comodidades de las que dispones en tu casa, incluyendo el wifi, los sistemas de climatización o una cocina equipada, donde puedes sentarte a ver la tele sin que nada ni nadie te moleste.

La mayoría de estas viviendas cuentan con zonas exteriores como terraza, jardines, patio o piscina. En algunos casos, el jacuzzi o la barbacoa forman parte de la vivienda y no hay que compartir esos espacios con otros vecinos de habitación.

Otra de sus ventajas es que supone un servicio de calidad, regulado en nuestro país por las comunidades autónomas. En cada comunidad autónoma se establecen las condiciones que tiene que cumplir un inmueble de estas características en lo relativo a los servicios, el equipamiento, la habitabilidad o la seguridad necesarios para que se considere de uso turístico. De manera que se puede tener la seguridad de que el alojamiento no cuenta solo con las condiciones básicas, sino que dispone de todas las comodidades y, en determinados casos, servicios de gran calidad. Los propietarios de estos inmuebles buscan ofrecer el máximo nivel de confort y bienestar en sus inmuebles para destacar sobre los demás.

Mayor privacidad y ahorro


Uno de los aspectos más valorables y valorados de este tipo de alquileres de vacaciones es la privacidad que ofrecen. Poder disfrutar de un ambiente tranquilo, lejos del bullicio que se crea en las zonas comunes de los hoteles, es lo que busca la mayoría de los huéspedes, sobre todo cuando la intención es alejarse de la rutina y el estrés del día a día. En estos inmuebles se puede disfrutar de toda la propiedad sin necesidad de compartir con otros inquilinos.

Disfrutar de un entorno en el que los mayores puedan descansar mientras que los más pequeños juegan con total libertad y tranquilidad, además de permitir una mayor intimidad a las parejas, es un aspecto muy a tener en cuenta. No existen vecinos de habitación ruidosos, personal de limpieza haciendo sus labores o el trasiego de otros huéspedes que van y vienen. Este nivel de tranquilidad y privacidad es tan deseado como es posible para aquellas personas que quieren trabajar, como es el caso de las personas que viajan por negocios o de los nómadas digitales, y para aquellas que buscan todo lo contrario: desconectarse de la rutina y su día a día. Y todo ello sin tener que renunciar a las visitas: si alguien quiere visitarte, es posible.

A todo esto, se suma el ahorro económico que supone este tipo de alojamiento frente al hotel. Las viviendas de vacaciones ofrecen una excelente relación calidad-precio. Se trata de una opción de alojamiento más económica, sobre todo cuando se viaja en grupo o con la familia, ya que, al dividir el importe entre todos, el resultado es menor que el coste de una habitación de hotel. También supone una opción más rentable cuando la estancia es prolongada, con el añadido de que cocinar en casa es más económico que comer fuera y pagar por servicios extra como el aparcamiento. Este tipo de alquileres permite aumentar la duración de la estancia gracias al ahorro que supone.

Por otro lado, hay que mencionar que existen un montón de opciones para elegir. En función del destino del viaje y del presupuesto, estos alquileres permiten encontrar el alojamiento perfecto y ajustado a las necesidades particulares y preferencias de cada viajero. La diversidad de opciones abarca desde los espacios más íntimos y coquetos en el casco de la ciudad hasta las casas rurales en medio de la naturaleza, incluyendo villas con vistas al mar o en medio de la montaña.

Al tratarse de propiedades privadas, muchas de estas viviendas se encuentran en zonas en las que no hay hoteles, como pueden ser los barrios más castizos, pueblos pequeños o lugares aislados. Esto hace posible salir y conocer otras zonas del destino, sumergirse en la cultura local y vivir una experiencia mucho más auténtica en la que es posible conocer a los vecinos, interactuar con ellos y descubrir lugares nuevos, lejos de las zonas masificadas.

La cercanía y el trato con el anfitrión son otra de las ventajas de esta opción de vacaciones. Se puede contactar con el propietario antes, durante y después de la estancia, tanto para resolver dudas como para hacer lo propio si surge algún problema. Un buen anfitrión cuida cada detalle, se interesa por los inquilinos y hace que se sientan cómodos, buscando el máximo confort y proporcionando un recibimiento personal siempre que le sea posible.

Son muchos los anfitriones que desean que la experiencia sea satisfactoria y ofrecen recomendaciones para visitar lugares emblemáticos, restaurantes y eventos que no salen en las guías turísticas, pero son igualmente recomendables.

Para finalizar, destacar que se trata de la mejor opción cuando se viaja con niños y mascotas. Los más pequeños contarán con la libertad necesaria para poder jugar y disfrutar de la estancia como si estuvieran en su propia casa. Las mascotas suelen ser bienvenidas en estas viviendas, por lo que llevar a tu perrete es posible. La mayoría de inmuebles dispone de zonas exteriores de las que pueden disfrutar mascotas, niños y, por supuesto, los adultos. Con todo esto, no cabe duda de que el alquiler de vacaciones es mucho mejor que irse a un hotel, sobre todo en determinados casos.

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