Datos interesantes sobre los honorarios de los abogados

La abogacía es una de esas profesiones de las que, bajo nuestro punto de vista, no se habla lo suficiente. Y es que es una profesión vital de nuestra sociedad, ya que por desgracia el Derecho no se enseña en las escuelas. Esto genera una sociedad que desconoce cuáles son los derechos y obligaciones que les atañe. Pero además, desconocen cuáles son los caminos procesales a tomar en el caso en el que hay una ruptura de la ley. De hecho, en países como Argentina se enseña algunas nociones de Derecho en el bachillerato.

La realidad del derecho supera la ficción, ya que existen muchísimas series que muestran la crudeza de esta profesión, pero no hay nada como la realidad para darse cuente de lo complicada que es la profesión de ser abogado. Sobre todo al principio de empezar, con las tan criticadas prácticas o pasantías gratuitas.

Uno de los aspectos más discutidos por la sociedad es el de los honorarios de los abogados, ya que como toda profesión liberal existe una libertad absoluta a la hora de establecer honorarios. Excepto en el caso de las costas, dónde existen unos baremos que determinan qué corresponde por cada actuación.

Quizá el punto más criticado de los honorarios de los abogados es la sorpresa que se lleva uno a la hora de saber cuánto cuesta un procedimiento. Lo que hay que saber de antemano es que la justicia en nuestro país es lenta y cara, y los abogados realizan un trabajo que tienen que ver remunerado.

Pero existen muchas dudas con respecto a los honorarios, y hoy vamos a poner un poco de luz a este asunto hablando de las preguntas más comunes respecto a los mismos. En cualquier caso, tratar con abogados transparentes y con experiencia es fundamental. Nosotros siempre confiamos nuestros asuntos a GAP abogados, un despacho multdisciplinar con más de cuarenta años de experiencia.

Qué preguntas suele tener el cliente normalmente

La más socorrida es cuánto me va a costar el asunto. Esta pregunta puede producirse en dos contextos. Uno primero, en el que el cliente tras tener la reunión con el abogado a fin de encargarle el asunto, le pregunta sobre los posibles honorarios. En este caso el abogado lo agradece interiormente, ya que así será más fácil entrar en materia y exponerle el proceso de minutación del caso y la emisión del presupuesto. En el segundo, el abogado ya ha comenzado a trabajar en el tema y no ha hablado de honorarios ante el cliente, quien preocupado con el tema decide preguntarlo. Este último escenario es muy pernicioso, ya que significa que el abogado, al comenzó de la relación no ha informado al cliente sobre el proceso de minutación y ha trasladado dicha inquietud al cliente.

Muchas personas se piensan que acudir al abogado sale gratis. Todo un clásico, pero por su inexistencia y omisión. Rara vez el cliente pregunta por el importe de la consulta, y si lo hace, suele darle un matiz de “Le debo algo”, es decir, pregunto por corrección, pero supongo que no me irá a cobrar por su tiempo, dedicación, estudio y experiencia…En estos casos, si el cliente pregunta se le dice el importe y listo. Si no pregunta, tendremos que gestionar la situación y evitar que esto se repita.

Si pierdes, puede que tengas que pagar al abogado contrario, y esto se denomina condena en costas. en cuanto el abogado informe al cliente de cómo funciona el proceso, éste querrá conocer qué es eso a lo que nos pueden condenar (a algunos le suena a la pena de galeras), es decir, que es eso que tendré que pagar si pierdo. Aquí el letrado tiene que ser muy claro y no solo explicarle en qué consisten las costas, sino igualmente, dejar atadas todas las consecuencias pactadas respecto al importe de las costasen caso de vencimiento. Lo que no puede ocurrir en ningún caso y no tiene perdón es que el cliente haga está pregunta finalizado el pleito.

Los honorarios del procurador no pueden confundirse con el abogado. Esta pregunta muestra la falta de información al cliente en las primeras etapas de la relación. Los abogados están obligados a informar de su intervención preceptiva y del coste aproximado de sus derechos, que ya habremos conocido con anterioridad. Sorpresas, las mínimas.