Tener un perro con alergia alimentaria es un grave problema

El que tiene una mascota en casa sabe lo que es el amor incondicional que se les puede tener a esos seres que conviven a diario con nosotros y que nos acompañan en nuestros mejores y peores momentos de nuestra vida, es por esto que los tratamos y queremos como si fueran nuestros hijos y cualquier cosa que les ocurre nos duele en el alma.

Tener un animal, como por ejemplo un perro, con problemas alérgicos es un problema bastante incómodo de sobrellevar, sobre todo cuando son alergias alimenticias. Como en las personas los animales tienen alergias, que bien las tienen desde pequeñitos y bien las desarrollan con la edad. Una alergia alimenticia supone un gran problema porque te obliga a ser muy selectivo con la alimentación del animal. No cualquier alimento le sirve, depende de a lo que el animal sea alérgico, y averiguarlo ya cuesta bastante tiempo. Luego está la cuestión de los piensos, tanto húmedos como secos, que encontramos en el mercado.

La realidad es que los piensos que se comercializan están compuestos por cantidad de cosas que poco o nada tienen que ver con la alimentación natural, lo mismo que ocurre con la alimentación de las personas, son productos completamente ultraprocesados y respetan poco o nada la alimentación natural en este caso del animal y las intolerancias que pueda tener o desarrollar debido a que se introduzcan alimentos en su dieta a través de los piensos que en circunstancias naturales no consumirían.

Debido a estas cuestiones cada vez se observan más casos de intolerancia alimenticia en los animales. Esta enfermedad que desarrollan los animales se manifiestan con erupciones en la piel, urticarias, pérdida de pelo, caída de pelo, manchas en la piel, eccemas… el animal lo pasa realmente mal. Además estos problemas se traducen en visitas periódicas el veterinario y sufrimiento para el hígado del animal.

Un perro alérgico a la comida lo pasa realmente mal

El que tiene un animal con alergia alimentaria sabe del dolor de cabeza que supone esto, no solo por el esfuerzo de lograr que el animal no coma nada que no deba, evitar que nadie le dé algo por debajo de la mesa, que nadie haga una gracia dándole una golosina que le va a sentar mal….sino que el mismo animal no logre robar nada. El problema viene cuando el mismo perro, por asqueroso que nos resulte y muy extraño, prefiera comerse los excrementos de los gatos con los que convive a su propio pienso porque olfatea los restos de la comida en ellos. Y esto nos lleva al problema que existe con los piensos.

Resulta que hay poca variedad de piensos para animales con problemas de alergias alimenticias, poca variedad y muy caros, pero para colmo no suele gustarles ese tipo de piensos porque no les resultan atractivos, son bastante sosos, no tienen aditivos y pocos saborizantes, no les recuerda a comida real, por lo que es una lucha constante lograr que el perro no te robe comida del cubo de la basura, la comida de sus hermanos los gatos ni los excrementos de estos.

Otra cuestión es la de hacerle comida casera en casa, que a pesar del trabajo que supone hacerlo a diario, hay cantidad de cosas que un perro alérgico no puede comer, por lo que recurrir diariamente a la patata, calabaza y pavo también les acaba aburriendo, aunque supongo que eso también depende de la cabezonería del perro.

Por todos estos comederos de cabeza que los propietarios de un perro alérgico nos encontramos acabamos desesperados acudiendo a profesionales como los que tenemos en Veterinarios Alicante Caanes, el centro de Medicina Veterinaria Oriental y Rehabilitación  situado en Alicante, donde acudí yo. En este centro podemos encontrar asesoramiento y apoyo para el diseño de recetas a medida y la selección de los alimentos naturales, aquellos que sean los más indicados teniendo en cuenta factores como la especie del animal, su constitución, la estación del año y su enfermedad. Merece la pena acudir a profesionales que nos ayuden a solucionar los problemas de nuestro amigo, porque no solamente nos supone a nosotros un problema y muchos dolores de cabeza, sino que el animal ni lo pasa bien pasando hambre ni es agradable ver como el pobre animal sufre los problemas que le genera su alergia alimenticia.