La ceniza volcánica utilizada como dentífrico: Por supuesto que no

Todos tenemos en la mente las imágenes que hemos vivido en La Palma con la erupción del volcán. En ocasiones la naturaleza es cruel y con esta preciosa isla canaria lo ha sido. Muchas personas han perdido su casa, otras su forma de producción económica y ante todo hemos visto toda una isla sumida en la depresión, en el miedo y en la incertidumbre del futuro.

Todos vamos a recordar el 19 de septiembre del 2021 cuando se inició una erupción volcánica en el área del parque natural de Cumbre Vieja, aún en curso, ocasionando pérdidas de biodiversidad, económicas (viviendas, fincas, locales, negocios, instalaciones, etc.) y el desalojo de los habitantes de las localidades cercanas. Veremos cómo evoluciona porque las esperanzas no son muy halagüeñas.

Gracias a la erupción del volcán (y a las televisiones) sabemos mucho más sobre este fenómeno, pero es cierto que en ocasiones el exceso de información nos provoca sumergirnos en un mundo de errores, mitos y falsas leyendas. Y bien, existe una que se ha puesto de moda relacionada con el mundo de los dientes. Se está informando sobre la posibilidad de elaborar pastas dentífricas con ceniza volcánica. Sí, como lo oyes. Ante esta noticia, el Consejo General de Dentistas  ha tenido que salir al paso para advertir de las características de estas partículas y cómo pueden dañar el esmalte dental.

“Al igual que el carbón activado, la ceniza volcánica tiene una gran capacidad abrasiva, su efecto en los dientes es similar al de pasarse una lija. Al desgastar el esmalte natural, se producen varios efectos: queda a la vista la dentina, cuyo color es más amarillento que el esmalte; aumenta la sensibilidad dental, puesto que la pulpa dentaria (nervio del diente) estará más desprotegida; asimismo, las encías también pueden quedar dañadas”, nos advierten desde el colegio de dentistas nacionales.

Aun así, bajo la promesa de blanquear los dientes, algunas pastas dentífricas contienen una cantidad ínfima de minerales volcánicos, lo que no significa que sea un material imprescindible, ni que produzca el efecto blanqueante deseado. Ya sabemos que en este aspecto hay un montón de mitos de cómo puedes conseguir blanquear los dientes. Los profesionales no se cansan en decir que no hay trucos, que lo que hay que hacer es mantener una vida sana y cumplir con una serie de consejos para tenerlos blancos. Por ejemplo, no fumar, no beber café, no tomar mucho alcohol y, sobre todo, mantener una limpieza diaria. Luego si es verdad que la mejor forma de mantenerlos blancos es acudiendo a nuestro dentista para que nos haga un blanqueamiento. Pero está claro que para pintar una pared, primero tiene que estar seca y limpia de humedades.

Hacerlo en casa

Por último, el Consejo General de Dentistas insiste también en el riesgo que supone elaborar pasta de dientes caseras, por ejemplo, con arcilla blanca proveniente de ceniza volcánica, y otros elementos. Aunque determinados agentes naturales poseen propiedades incuestionables, no se debe promover su uso si carece de avales científicos que demuestren su eficacia y seguridad. Hay que tener en cuenta que todas las pastas dentífricas comercializadas pasan por múltiples controles de calidad, entre otros, en lo referente a su capacidad abrasiva a través de escalas estandarizadas (Abrasividad de Dentina Relativa o RDA). Todas las organizaciones y sociedades científicas internacionales coinciden en que, actualmente, no existen evidencias científicas de que ningún elemento pueda reemplazar al flúor y que cuente con sus grandes cualidades preventivas.

Está claro que una sociedad desinformada es mucho más manejable, así que por favor, vamos a hacer caso a los profesiones y no vamos a creer en estas leyendas urbanas. Nos viene a la memoria otras que se han puesto de moda en las redes sociales. Por eso, mucho ojo con este tipo de cuestiones.  Por eso avisamos de que saldrá más noticias de este tipo, y nos tenemos que acostumbrar.

Debido a la juventud del volcán, el vigor de la erupción lo ha llevado ya a arrasar 434,7 hectáreas y destruir 1.046 edificios en la isla canaria de La Palma. A estos habría que añadir otras 108 edificaciones que se encuentran dañadas, así como los 36,5 kilómetros de carreteras que se ha llevado por delante, según los datos de Copernicus, el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea. Ya solo nos queda cruzar los dedos y pensar que habrá un futuro mejor para todos estos palmeros y palmeras que tan mal lo están pasando en estos momentos.