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Importancia de las energías renovables para combatir el cambio climático

Los usuarios que se pasan a las energías renovables son cada vez más. La apuesta por el uso de las energías que proporcionan los recursos naturales limpios es cada vez mayor, además de tratarse de una fuente de energía inagotable y altamente competitiva. Los combustibles fósiles son variados y abundantes; están disponibles en muchas partes del mundo y no generan gases de efecto invernadero, uno de los mayores problemas que afectan al planeta. Recurrir al uso de energías que no produzcan emisiones contaminantes es una de las claves en la lucha contra el cambio climático.

Cada año aumenta el uso de este tipo de energías que, según los datos que aporta la Agencia Internacional de la Energía (AIE), proporcionan un suministro que pasará del veintiséis por ciento de los últimos años a un cuarenta y cuatro por ciento en el año dos mil cuarenta. Estas energías llegarán a proporcionar dos tercios del incremento de la demanda eléctrica a través de la energía eólica y la fotovoltaica. Asimismo, la AIE prevé que para el año dos mil cuarenta, la demanda mundial de electricidad aumente hasta el setenta por ciento en las regiones emergentes.

Como decimos, las energías renovables son las que se obtienen de las fuentes naturales e inagotables o aquellas que se regeneran de forma constante. A diferencia de lo que sucede con los combustibles fósiles, que se agotan y generan emisiones contaminantes, estas energías son limpias y sostenibles, además de que existen varios tipos, cada uno de los cuales tiene sus propias características y aplicaciones, como veremos más adelante.

La implantación de las energías renovables a gran escala es un paso fundamental a la hora de combatir el cambio climático, debido a que cada año se produce un aumento de la temperatura media del planeta.

La lucha contra el cambio climático

Es una realidad que existen millones de personas que no tienen acceso a la electricidad, por lo que las Naciones Unidas han establecido un objetivo de acceso universal para dos mil treinta, en el que se insiste en la importancia que tienen estas energías limpias que cuentan con el respaldo de diferentes acuerdos llevados a cabo. En el Acuerdo de París, firmado en el dos mil quince, casi doscientos países firmaron un pacto global vinculante en el que se comprometían a reducir las emisiones con el objetivo de disminuir la temperatura del planeta.

Su cumplimiento conlleva importantes beneficios ecológicos y económicos que requieren un impulso que contribuye a la creación de empleo y a un crecimiento que se vincula con la economía verde, con los beneficios que conlleva y sobre los cuales hemos hablado con Lopsa, empresa que nace con el objetivo de satisfacer las necesidades del sector, centrado en la fontanería, el saneamiento, los materiales de construcción y, por supuesto, las energías renovables.

Al contrario de lo que sucede con las fuentes de energía convencionales, las energías limpias son inagotables: si hay sol, donde tienen su origen, hay energía y se adaptan a los ciclos naturales. Reducen la dependencia energética al tener su origen en la naturaleza y poder encontrarse prácticamente en cualquier lugar del mundo. Solo es necesario que haya sol, viento, agua o materia orgánica. El hecho de que este tipo de energías sea un recurso endógeno o local y no sea necesario importarlas de otros lugares constituye un factor muy valioso.

El objetivo de la descarbonización contribuye a que las energías renovables puedan ser implementadas. Existe un consenso internacional en favor de la descarbonización, lo que supone un impulso para el uso de este tipo de energías. Dentro de sus beneficios, no podemos obviar que contribuyen a que se estabilice el precio de la energía, ya que no depende de los proveedores externos que suelen alterar el coste. Lo que, a su vez, contribuye al desarrollo económico del medio rural y a la cohesión territorial, aumentando la oportunidad de empleo al no utilizar tecnologías tan mecanizadas y automatizadas como las que se utilizan para generar la energía procedente de las fuentes fósiles.

Las energías renovables suponen un impacto positivo en las personas y el planeta, siendo una opción barata y sostenible, además de justa para la generación de energía. La sostenibilidad es uno de sus mayores beneficios, ya que se trata de fuentes de energía inagotables. Su uso no compromete la capacidad de las futuras generaciones a la hora de satisfacer sus necesidades energéticas. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero ayuda a combatir el cambio climático y reduce la contaminación del aire.

Supone independencia energética al reducir la dependencia de los combustibles fósiles que, como hemos comentado, deben ser importados por muchos países, lo que mejora la seguridad energética de cada país. Su rápido crecimiento implica la creación de nuevos empleos en áreas como la investigación y el desarrollo, la instalación y el mantenimiento de los sistemas de energía, lo que contribuye a un mayor desarrollo económico y a la creación de una economía verde.

Sin olvidar lo más importante: su impacto ambiental positivo, la reducción de la contaminación del aire y del agua y la preservación de los recursos naturales.

Los tipos de energías y el futuro

Existen diversos tipos de energías renovables. Dentro de la energía solar, podemos encontrar fotovoltaica, térmica y termoeléctrica. La energía solar fotovoltaica convierte la luz del sol en electricidad de forma directa mediante las placas solares. Estos paneles se componen de células fotovoltaicas que producen corriente eléctrica al exponerlas a la radiación solar. Es una de las formas más accesibles y populares de energía renovable con aplicaciones tanto residenciales como industriales.

La energía solar térmica aprovecha el calor del sol para calentar el agua o el aire, siendo utilizada en los sistemas de calefacción y calentamiento del agua, además de en plantas solares térmicas para producir electricidad. La energía solar termoeléctrica o energía solar de concentración (CSP) utiliza espejos o lentes para concentrar la luz del sol en un pequeño punto focal y producir altas temperaturas. Este calor se utiliza para generar el vapor que impulsa las turbinas que generan electricidad.

Pasamos a la energía eólica, generada a partir de la fuerza del viento. Los aerogeneradores convierten la energía cinética del viento en electricidad. Se trata de una forma de energía muy eficaz en aquellas zonas en las que se produce un viento constante y fuerte, como pueden ser las zonas costeras o los campos abiertos.

En el caso de la energía hidráulica, la energía hidroeléctrica se produce al aprovechar el poder del agua en movimiento, por lo general procedente de los ríos y los embalses. Las plantas hidroeléctricas utilizan turbinas que, al ser impulsadas por el flujo del agua, producen energía. Es una fuente de energía estable y confiable que supone una gran parte de la producción mundial de energías renovables.

De forma similar, tenemos la energía marina en sus dos versiones: la energía de las olas y la energía de las mareas. La primera de ellas se obtiene del movimiento de las olas en la superficie del mar, que se aprovecha con dispositivos que convierten la energía cinética en electricidad. La energía de las mareas se produce a partir de las diferencias en el nivel del mar que provocan las mareas. Las turbinas, similares a las eólicas, son colocadas en las zonas costeras para aprovechar el flujo de las mareas y producir electricidad.

Otras fuentes de energía renovable que podemos encontrar son la geotérmica y la biomasa. Una se obtiene del calor almacenado bajo la superficie de la Tierra y la otra se obtiene a partir de materiales orgánicos como la madera, los residuos agrícolas y los desechos animales. Materiales que pueden quemarse para producir calor o ser convertidos en biocombustibles como el etanol.

A lo largo de los últimos años, las energías renovables lideran la producción energética. Este aumento viene potenciado por China, un país conocedor de todas las posibilidades de este sector. Durante la próxima década, se prevé un crecimiento en lo referente a la energía eólica, aunque se apuesta por la fotovoltaica debido a que sus costes de producción son menores.

Las grandes potencias se han dado cuenta de que el modelo de producción energética actual dejará de ser rentable en unos años, por lo que son muchos los países que han establecido políticas que impulsan el uso de las renovables.

En nuestro país, las políticas favorecen la implantación de energías renovables y marcan la agenda de la Unión Europea. Se pretende que para el año dos mil cincuenta la economía quede totalmente descarbonizada y que se acabe con el aumento de la temperatura media del planeta.

Un futuro sostenible implica adoptar un nuevo paradigma que va a derivar en el cambio de las políticas de consumo y generación de la energía. En este aspecto, las energías renovables juegan un papel esencial. De lo que se deduce que la importancia de las energías renovables es mayor porque son una de las herramientas esenciales a la hora de combatir el inminente cambio climático. Tomar medidas ahora es fundamental para que el planeta deje de sufrir las consecuencias del desarrollo económico y humano generado por el hombre.

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