Salir de la rutina y disfrutar del sexo es fundamental para mantener la llama en pareja

A muchos de nosotros la rutina nos acaba aburriendo y es que, como todo en la vida, cuando nos acabamos acostumbrando a hacer algo de forma repetida en el tiempo, acabamos perdiendo el interés. En este sentido y sin ir más lejos, aunque es cierto que hay gente que no cambia de trabajo en toda su etapa laboral, lo cierto es que cada vez existe más y más gente que opta por proponerse nuevos retos o nuevas metas en un momento dado de la vida, pero no solo eso, sino que más allá de intentar progresar en la compañía, muchos optan por dar un vuelco en sus vidas, salir de su zona de confort y optan por emprender una nueva aventura en otra empresa.

Pues esto mismo, aunque os pueda parecer una merca curiosidad es algo habitual en el sexo y es que cada vez somos más los que intentamos poner fin a la monotonía y a la rutina y optamos por descubrir nuevas experiencias que, nos hayan gustado o no, al menos podemos decir que las hemos probado para saberlo.

En este sentido, más allá de las prácticas convencionales, a las que en algunas jergas se las conoce como vainilla, lo cierto es que en el mundo del erotismo existen otras muchas prácticas como:

Cambio de roles. Cambiar los roles de una pareja siempre es una gran opción para disfrutar y es que, por un rato, una noche o el tiempo que consideremos podemos dejar atrás nuestra vida diaria para convertirnos en profesor-alumno, agente-detenido, carcelero-presidiario, paciente-enfermero, monja-cura… Y es que son miles los roles que podemos escoger, en función de nuestras preferencias y fantasías, pero si realmente queremos hacerlo bien lo suyo es que nos metamos en materia y contemos con atuendos propios para la ocasión. Así, si vosotros no sabéis donde haceros con ellos, nosotros os recomendamos que acudáis a La casa de los disfraces, donde encontraréis una gran variedad de modelos que seguro que os encantarán y os servirán para dar rienda suelta a vuestras fantasías más ocultas. Y es que para ellas, los más sexy son el de Catwoman y el de vampiresa, mientras que para el 37,9% de los hombres infieles, si tuvieran que escoger, comprarían a su pareja clandestina el clásico uniforme de enfermera insinuante y ceñido al cuerpo.

Sadismo. Es un término que en este contexto se utiliza para referirse a prácticas eróticas en las que una persona voluntariamente obtiene placer causando dolor, humillación o incomodidad a otra persona que acepta esa situación. Y no pueden ir más allá de los límites establecidos por la persona que recibe el dolor, la humillación o la incomodidad, y que se pueden parar en cualquier momento. La persona que adopta el rol sádico, cuida la situación a fin de evitar cualquier daño. Se trata de una práctica erótica que no tiene ninguna similitud con el sadismo criminal.

Sumisión. En este caso una persona adopta un rol sumiso en el que queda bajo la voluntad de otra u otras personas que adoptan un rol dominante. Es la situación complementaria de la dominación, por ello suele hablarse de relaciones “D/S”. La persona en el rol sumiso obedece o deja que se actúe sobre su cuerpo voluntariamente, dentro de unos límites establecidos previamente y aceptados por el sumiso. 

Dominación. Se refiere a las prácticas eróticas en las que una persona adopta un rol dominante para actuar, de acuerdo con su voluntad y su deseo sobre otra u otras personas que adoptan un rol sumiso. La persona en el rol dominante manda y dispone. Se trata siempre de una dominación sujeta al consenso y los límites establecidos por la persona que acepta ser dominada. La clave del “BDSM” es que rechaza toda práctica de dominación, por mínima que sea, que no cuente con el consenso de la persona dominada.

El Bondage, una gran opción

Cuando hablamos de Bondage nos referimos a las prácticas eróticas que establecen roles de poder asimétricos, como: amo-esclavo, jefe-empleado, maestro-alumno, policía-detenido, etc. En la práctica se relaciona esta expresión con las ataduras y restricciones con fines eróticos. La palabra proviene de un término inglés referido a ciertos vínculos que se establecen en ciertas relaciones de subordinación y a los lazos que tenían que ver a vínculos restrictivos que unía a amos y esclavos, o a señores feudales y vasallos. Suele asociarse a las ataduras con sogas u otros elementos de restricción que utilizan los participantes de la experiencia sexual.