Mercer Barcelona, un plan para cada viajante

Lo dice nuestra cabecera: “En el mundo en el que nos movemos, rodeados de bombardeos de información por todas partes, resulta muy difícil distinguir qué nos interesa”. Efectivamente, y entre tanta información y, sobre todo, prisa, también resulta complicado disfrutar de un periodo propio en el que relajarnos y alcanzar el clímax del descanso y la relajación. Cada vez disfrutamos de menos tiempos muertos, por eso es importante que los que tengamos, sean de calidad. En este sentido, en este artículo, vamos a ofrecer una opción de calidad, la que representa el Hotel Mercer Barcelona, que ofrece la posibilidad de relajarse en la Ciudad Condal, en pleno centro turístico y neurálgico, en un entorno mágico e inimaginable desde el exterior.

Podría parecer imposible, pero las instalaciones de este hotel (de toda la cadena, en realidad) se edifican sobre antiguos edificios de la antigüedad. En este caso, sobre bastiones romanos y arcos de la baja Edad Media. El entorno es idílico, perfecto para el descanso y la relajación, sea por un día o por más la estancia que disfrutemos. En pleno Barrio Gótico de Barcelona, la opción pretende ofrecer al cliente una vía de escape a la prisa, la tensión y el mundanal ruido y escándalo que surge de las calles de la capital catalana. Para ello, se garantiza la exclusividad y la experiencia, con un número limitado de habitaciones (28) y un catálogo de posibilidades que va desde la gastronomía hasta el vino o el cóctel, con los que poder disfrutar y alegrar el paladar para coger fuerzas y salir de nuevo al mundo cargado de energías. El valor añadido de este establecimiento radica en su perfecta combinación de patrimonio, dada su situación en edificios de gran valor testimonial e histórico, diseño contemporáneo y servicio especializado.

Piscina del Hotel

Si, además, llegas desde fuera y te apetece visitar la ciudad, la situación del hotel es ideal para realizar escapadas a pie por todo el centro de Barcelona. El Barrio Gótico supone, digamos, el punto neurálgico casi central de todo el entramado de calles que llevan a los puntos de interés. Justo en el centro de Las Ramblas, la playa de la Barceloneta y las calle más céntricas, será muy fácil acceder a pie a la Catedral, la plaza del Ajuntament, la preciosa Plaça del Rei, uno de los lugares más recónditos e inesperados de la ciudad, o la estatua de Colón. E incluso la Sagrada Familia, algo más alejada, se puede visitar a pie dando un paseo por las calles del Ensanche. Si además quisieras ir a la playa, lugar que siempre proporciona una relajación importante y vital, un corto y agradable paseo a pie, por la línea del puerto deportivo, cargado de bares y lugares de esparcimiento, sería suficiente para llegar en menos de diez minutos. No es casualidad, en este sentido, que Barcelona sea uno de los destinos preferidos por los turistas extranjeros: la oferta es ilimitada y variadísima.

Si después de todas las visitas, del paseo por la playa o de lo que Barcelona haya ofrecido para ti, tienes ganas de continuar con tu plan de relajación, ya sea con un baño en la piscina, con una copa en el bar o con un plan romántico con tu pareja, el citado Hotel Mercer Barcelona es el lugar idóneo para tu estancia. La estancia en el espacio puede venir acompañada, si se quiere, de la degustación de tapas y platos tradicionales, así como de una muestra de la gastronomía catalana y mediterránea a la que pueden seguir unos cócteles y unas copas en los bares de la zona. Para ofrecer a sus clientes diversidad de posibilidades, el establecimiento ha diseñado tres planes de experiencia. La primera es la denominada “gourmet”, con un exclusivo menú degustación para dos personas en el bistrot Le Bouchon, en las inmediaciones. La segunda, denominada “experiencia diferente”, ofrece la posibilidad de visitar y descubrir la ciudad a bordo de una scooter, algo sin duda embaucador, dadas sus estrechas calles de piedra. Por último, con la experiencia romántica, la pareja podrá disfrutar de un descanso íntimo acompañado de una cena, un baño de espuma a la luz de las velas… Un plan para cada viajante. El secreto está en Barcelona.

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