Los retos de una madre primeriza

Ser madre primeriza no es tarea fácil, una llega con muchas ilusiones y expectativas ante esta nueva etapa llena de cambios, cambios en tu cuerpo y en todas y cada una de las rutinas de tu día a día.

Y sí, ciertas cosas son como nos las esperábamos, pero muchas otras llegan con un pack entre llantos y biberones del que, aunque podíamos tener cierta idea, nunca nos hubiéramos imaginado la caja de sorpresas que traería consigo, esto de ser madre.

Así me ocurrió a mí al menos, ahora lo recuerdo con cierta gracia, pero lo cierto es que nadie te enseña a ser madre, es algo que “te sale”, digamos, un poco de forma natural, casi como quien hace malabares con tres manos o sabe planchar una camisa mientras que fríe un huevo.

Bueno, puede que exagere un poco, al final a ser madre se aprende con la experiencia, con el día a día, pero también con todas esas amigas que ya han pasado por el proceso y saben aconsejarte.

Además de que, una de las cosas buenas de esta era de sobreinformación es lo fácil que es encontrar información útil sobre crianza en blogs especializados, aunque para mí lo mejor siempre está en compartir experiencias y aprender de quienes también son madres y, como yo, viven los retos que les plantea la maternidad, día sí y día también.

Algunas claves para madres primerizas

Es cierto que nada como vivirlo una misma, y que solo al experimentarlo se entienden los retos de una madre primeriza, pero al haber recorrido este camino quiero plasmar algunas de las claves que a mí me han funcionado.

Lo cierto es que ser madre me ha ayudado a conocer facetas de mí que desconocía, y a resolver situaciones que nunca antes se me habían planteado.

Algo que me sorprendió es lo mucho que me aficioné a la moda infantil, es algo a lo que nunca le había prestado atención antes.

Siempre me ha interesado la moda, pero la verdad es que en tendencias de moda infantil no tenía ni idea, ni siquiera sabía de tiendas en donde comprar ropa para niños.

Ahora no es solo que esté totalmente al día en cuanto a tendencias, colores, tejidos y materiales para vestir a los más pequeños es que hasta estoy a punto de sacar una línea propia de ropa para bebé.

Además, conozco los mejores portales para comprar ropa de niños online, como es el caso de Reprepol, para mi toda una tienda de referencia en moda infantil, y lo mejor es que se trata de una tienda online con un amplio catálogo adaptado a las necesidades de los más pequeños con diseños muy divertidos, estampados y colores de lo más variado.

También aprendí a desarrollar muchas habilidades, principalmente a mantener una actitud positiva y flexible. Esto es fundamental, tratar de encontrar momentos para relajarse y liberarse del estrés que puede suponer ser madre, y más si tienes un trabajo difícil de conciliar con tu reciente maternidad.

Otra de las cosas que aprendí fue a delegar más en los demás, quizás fue una de las cosas que más me costó, pero lo cierto es que algunas de mis relaciones de siempre cambiaron. La relación con mi madre fue la que más me mejoró, empecé a entender muchas cosas que antes no entendía y a seguir sus consejos y forma de hacer las cosas.

Otra de las cosas que más me llamó la atención fue que aprendí a decir que “no”, nunca me he caracterizado por el don de la asertividad hasta que me di cuenta de lo importante que es saber decir que “no” a tus peques para forjarles una buena educación, y es que tampoco se puede dejar que se salgan siempre con la suya.

Nunca me había visto poniendo límites con tal claridad como ahora que era madre, además fue algo que me ayudó en muchas de mis otras relaciones.

Sin duda, la decisión de ser madre es algo muy personal, nunca llegas a saber a ciencia cierta si es la decisión correcta para ti hasta que la vives, pero lo cierto es que, en cualquiera de los casos, es una experiencia que te transforma, ya no vuelves a ser la misma.

Ahora eres otra, una que es madre, con todos y cada uno de sus retos, pero también con todos y cada uno de sus momentos de felicidad.