Libros de repaso en vacaciones ¿sí o no?

Mes de mayo y un nuevo curso ya está al caer. Un año lleno de madrugones, de horas de estudio, de momentos divertidos en el colegio…pero por fin están aquí las vacaciones. Y con ellas, el gran dilema de todos los veranos. ¿Compro o no compro libros de repaso para mis hijos? Pues en esto, como en todo en la vida, no hay ni negros ni blancos, hay tonos grises. Existen personas que abogan por ello, mientras que otros dicen que lo mejor es lanzar los libros por la ventana durante unos meses.

Hay que decir que los libros no son libros tediosos. Son cuadernillos con actividades, lecturas, juegos, dibujos para colorear y pegatinas dirigidos a niños de todas las edades. Cada libro tiene los contenidos adecuados para cada nivel educativo. Por lo tanto, hay que hacérselo ver al niño como un juego. Incluso no estaría mal que se animara, dependiendo de la edad, con una lectura veraniega.

La idea es estimular a los pequeños a través de propuestas que les resulten atractivas y repasen de esa forma los conceptos que han aprendido en el cole. Algunos incluso vienen con una guía de ayuda para los padres, como para que podamos explicarles las dudas que pudieran tener en relación a las actividades. Y es que no es la primera vez que los padres se ven superados por los libros de sus hijos. Un ejemplo. En el colegio a donde acude mi hijo, como han visto que los padres teníamos carencias de inglés para hacer los deberes con ellos, pues nos pusieron unas clases de apoyo. La verdad es que uno echa la mirada atrás, y piensa cómo nuestros padres pudieron a nosotros criarnos, si no hacían los deberes ni estudiaban nunca con nosotros, ¿Verdad? Pero bueno, eso será tema para otro artículo posterior.

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Carencias durante el curso

Otra cosa diferente es si el niño ha demostrado a lo largo del curso unas carencias importantes. Para ellos habrá que ponerse en manos de profesionales, y sobre todo, usar pedagogía especializada. Me estoy refiriendo a libros para dificultades de aprendizaje o similares. Y es que, la etapa de infantil contienen algunos de los años más importantes en el niño o niña a nivel educativo porque es aquí donde se forma su base de conocimientos y donde su carácter y personalidad empiezan a cobrar forma, además, es en esta etapa donde el infante sufre el más drástico cambio en su desarrollo.

En mi opinión, yo veo bueno que durante el verano, al ser tanto tiempo, casi tres meses, algo que no pasa en ningún país de Europa, no se abandone la práctica de leer y escribir, ahora bien, siempre y cuando al niño le divierta y no se convierta en una obligación. No hay que imponer un horario para realizar las actividades ni convertirlo en un “haz el cuadernillo así no molestas”. Ni la famosa teoría de la recompensa, “si lo haces, vas con tus amigos a la piscina”. Los pequeños se han ganado su descanso y así tiene que ser.

Otra cosa diferente es con los que hayan suspendido asignaturas, en ese caso, habría que plantearse un horario muy ajustado a lo que es en sí el verano. Lo mejor, estudiando desde primera hora, para que luego el calor no le moleste y además pueda disfrutar con sus amigos.