Cuando quise jugar a ser detective y no conseguí más que aficionarme a la literatura

Voy a contaros una historia de la que no estoy para nada orgullosa, pero que al final quedó con una divertida anécdota que solucioné llamando a los profesionales de Castellana Detectives. Todo empezó cuando contraté a una chica para atender mi bar en horario de mañana, ya que yo me quedaba siempre para cerrar y limpiar por la noche y luego me costaba mucho madrugar. Algunos clientes de los que venían por la tarde solían quejárseme de que el bar nunca estaba abierto a la hora que marcaba el cartel de la puerta, y yo notaba que la caja de las mañanas tampoco era tan grande como solía serlo cuando yo atendía el local. Así que decidí jugar a los detectives por mi cuenta para saber qué pasaba.

Mi idea era levantarme temprano y vigilar si esta chica llegaba a su hora al bar. Me apostaba con el coche delante de su casa, tal y como había visto hacer en las películas que ponen en la televisión, y me quedaba allí esperando a que saliese para conocer su recorrido y ver si era puntual abriendo la puerta de mi local.

Como os decía, lo único que conseguí fue aficionarme a la lectura. Por las mañanas tenía tanto sueño que la forma que tenía de entretenerme era engancharme a libros de esos en lo que la trama te hace seguir y seguir leyendo para que no quedarme dormida en el coche. Leí mucho, pero lo cierto es que ella tardaba tanto en salir de casa que cuando yo terminaba un capítulo se me empezaban a cerrar los ojos y no la veía bajar nunca.

Estuve así por espacio de dos semanas, pero viendo que lo único que conseguía era leer y que no obtenía resultados, sino que me estaba perjudicando porque llegaba todas las tardes reventada a trabajar y por la noche se me hacía muy cuesta arriba ponerme a limpiar, terminé por seguir el consejo de un amigo y llamar a unos profesionales de verdad. Así fue cómo contacté con los profesionales de Castellana Detectives, quienes hicieron un seguimiento como dios manda y menos de una docena de días me explicaron que esta chica no se entretenía por las mañanas de camino al trabajo, sino que salía de su casa media hora más de la franja de apertura del local. Me lo certificaron todo con fotos y horarios, y pude obrar en consecuencia.

Compromiso con el empleo

Con la documentación que los profesionales de la agencia madrileña de detectives Castellana Detectives conseguí poner a la muchacha entre la espada y la pared. No quería dejarla en entredicho pero tampoco deseaba que siguiese tomándome el pelo. El mercado laboral en España no está pasando por un buen momento y sabía que fácilmente y ofreciendo un sueldo razonable podría encontrar a una persona comprometida con su tarea y más puntual.

Por desgracia, este tipo de fraudes a las empresas, según me explicaron en Castellana Detectives, pasan más de lo que creemos. Son muy frecuentes y ellos mismos se encargan de destapar casos como estos todos los días, así como robos en las compañías, engaños a los seguros, etc. Una pena que sigamos siendo a veces ese país donde el pícaro es el más alabado.