Un buen equipo asesor nos llevará al éxito empresarial

En la actualidad y tras la crisis que hemos vivido a lo largo de estos últimos años somos muchos los españoles que tenemos algún conocido al que la recesión económica le ha llevado la empresa por delante puesto que no han sido capaces de aguantar tantos años malos para la economía y en consecuencia han echado el cierre a sus negocios. Esta situación a la que ninguno queremos llegar y que por desgracia llevamos presenciando los últimos años de forma bastante habitual en nuestro país, a pesar de que en ocasiones algunos de los casos eran insostenibles, en otros muchos, con la ayuda de un buen equipo asesor como el que el grupo asesor Martín Laucirica pone a disposición de sus clientes habría sido más que suficiente para reconducir la situación hacia buen puerto y devolver a la empresa la estabilidad económica necesaria y, por tanto, a la continuidad en el tiempo, evitando así, además, una pérdida de varios puesto de trabajo, tan necesitados en los tiempos que corren.

Contar con un equipo asesor en nuestra plantilla de empleados o al menos tener contratados los servicios de una compañía de este tipo es una gran iniciativa puesto que a través de ellos podremos llevar a cabo multitud de tareas que si no contásemos con ellos, debiéramos hacer nosotros mismos, con el trabajo que ello supone y al que deberemos de añadir que si estamos pendientes de todo lo que nos rodea y no delegamos, en algún momento nos olvidaremos de alguna de las tareas que tenemos pendientes lo cual nos puede suponer consecuencias tan graves como sanciones por parte de la Agencia Tributaria por causas tales como no presentar el impuesto sobre el valor añadido de forma inmediata, motivo que a pesar de ser de reciente creación, ya ha empezado a acumular las primeras multas por parte de las empresas.

Este tipo de empresas, las que desarrollan su actividad económica como asesorías nos ayudan además a llevar a cabo otros trámites y servicios tan importantes como la auditoría de nuestras cuentas y es que a través de ellos podemos realizar auditorías obligatorias o voluntarias, verificar documentos y subvenciones e informes especiales y complementarios que podamos necesitar por alguna circunstancia concreta como puede ser una fusión de sociedades, la salida a bolsa de una empresa o para informar de la situación real de una compañía que va a ser absorbida mediante una oferta pública de adquisición a la que habitualmente conocemos como opa.

Gran parte de las operaciones mercantiles que se realizan en nuestro territorio también se llevan a cabo por este tipo de empresas puesto que mediante su trabajo podemos llevar a cabo modificaciones de los estatutos, liquidar o disolver una sociedad, confeccionar y redactar los diferentes contratos que se necesiten, legalizar los libros contables, cumplimentar las actas de las juntas e incluso depositar las cuentas anuales en el Registro Mercantil.

Además, como es lógico, acudimos a los servicios de los asesores para temas relacionados con la contabilidad, las declaraciones de IVA y retenciones, para formalizar el pago del impuesto de sociedades y para solventar dudas o problemas que se pueda derivar de nóminas y seguros sociales.

La importancia de las asesorías a la hora de constituir una sociedad

Cuando tenemos en mente constituir una sociedad para comenzar a desarrollar una actividad económica, con independencia de la que sea, debemos realizar una serie de trámites en los que las asesorías nos pueden servir de gran ayuda ya que ellos conocen a la perfección los procedimientos necesarios para realizar estos procesos con lo que ganaremos en tiempo y esfuerzos ya que iremos a tiro fijo a los lugares correctos para presentar la documentación. Además las empresas asesoras también nos pueden informar acerca de cuál es la mejor opción para montar una sociedad atendiendo a razones como el número de socios, el sector al que nos dediquemos, el capital inicial a desembolsar e incluso la responsabilidad social que se derive del mal funcionamiento de la nueva compañía puesto que hay ocasiones en la que nos decantamos por darnos de alta como autónomos y si nos va mal, nos haremos cargo de las deudas con nuestro patrimonio personal pero si por la contra optamos por opciones como la sociedad anónima o limitada, tan solo se responderá con el capital social de la empresa y nunca con nuestro patrimonio con lo que siempre tendremos un colchón para reinventarnos.