Cuando quise jugar a ser detective y no conseguí más que aficionarme a la literatura

Voy a contaros una historia de la que no estoy para nada orgullosa, pero que al final quedó con una divertida anécdota que solucioné llamando a los profesionales de Castellana Detectives. Todo empezó cuando contraté a una chica para atender mi bar en horario de mañana, ya que yo me quedaba siempre para cerrar y limpiar por la noche y luego me costaba mucho madrugar. Algunos clientes de los que venían por la tarde solían quejárseme de que el bar nunca estaba abierto a la hora que marcaba el cartel de la puerta, y yo notaba que la caja de las mañanas tampoco era tan grande como solía serlo cuando yo atendía el local. Así que decidí jugar a los detectives por mi cuenta para saber qué pasaba.
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